martes, 27 de mayo de 2008

La definición de Matrimonio de acuerdo al Código Civil (Comentarios, Preguntas y Reflexiones)

La idea de este artículo es referirnos a algunos elementos que definirían lo que es el matrimonio de acuerdo al código civil chileno y que nos parecen cuestionables desde nuestra mirada psicosocial.

Entre los elementos que aparecen descritos en la definición de matrimonio están:

a) es un contrato solemne
b) que celebra un hombre y una mujer
c) por el cual se unen actual e indisolublemente y por toda la vida.
d) Con el fin de vivir juntos, de procrear y auxiliarse mutuamente.

Con respecto al punto “a”, no nos referiremos, dado que consideramos que el matrimonio debería darse en un contexto de solemnidad, que nos parece razonable y entendible.

Los cuestionamientos comienzan desde la letra b, hacia delante, vamos por parte:

Nos queda más que claro, que en nuestra actual legislación, sólo pueden contraer matrimonios las personas heterosexuales, nos preguntamos ¿porqué?. Es importante aclarar que los autores de este artículo son heterosexuales y desde esa orientación sexual, vienen nuestros cuestionamientos.

Las interrogantes que nos surgen con respecto a la orientación sexual de los futuros “marido y mujer”, dicen relación con: ¿una pareja de homosexuales no tiene el derecho de casarse como cualquier pareja?; ¿cómo regula jurídicamente una pareja de homosexuales situaciones referidas a repartición de bienes en caso de una separación?; ¿se piensa acaso que los homosexuales no se pueden casar porque son enfermos o bien son un mal ejemplo para nuestros niños?. En esa misma línea ¿se cree que sólo legalizando las uniones homosexuales, muchos niños y jóvenes a través del aprendizaje vicario, se van a ver fuertemente atraídos por conocer una pareja del mismo sexo o bien se van desviar de su camino original?.

No es nuestra idea responder a cada uno de esas interrogantes, el objetivo es que nos planteen sus interrogantes y se pueda debatir en un marco de respeto y tolerancia.

Brevemente planteamos que las uniones homosexuales deberían legalizarse, dado que estimamos que los no heterosexuales son personas que tienen derecho de validar jurídica y socialmente su amor ante la sociedad. Se estima que son personas con emociones y sentimientos como cualquier heterosexual y que por ende viven las mismas problemáticas de pareja que cualquier mortal. Si se piensa que Chile debe transformarse en una nación desarrollada, no sólo debemos pensar en logros económicos, sino que en materias que nos permitan ser mirados por el resto del mundo como una sociedad pluralista en la cual conviven y comparten distintas visiones, grupos y personas que puedan ejercer los mismos derechos y ejecutar los mismos deberes.

Se estima que la definición de matrimonio debería contener:

- Que se celebra entre cónyuges, modificando las palabras “un hombre y una mujer”.

Con respecto a la letra “c”, que indica que una pareja se une actual e indisolublemente y por toda la vida, quisiéramos comentar lo siguiente:

Estimamos que desde los sueños e ideales de cualquier pareja que se casa, podría estar la idea de casarse para toda la vida, (los autores también tienen esos sueños o ideales) sin embargo plantearlo en una definición, no nos parece necesario. Estamos concientes que desde niños a través de cuentos e historias infantiles se nos ha dicho directa e indirectamente, que las parejas se casan para toda la vida y que viven felices para siempre, situación que estimamos, se va reforzando a través de la vida en las distintas actividades que vamos desarrollando. Adhiriéndonos a esos ideales, las cifras nos muestran una realidad, donde aquello no se cumple y más que eso, nuestra preocupación va en los efectos o consecuencias emocionales que eso conlleva en las personas que se les frustra la idea original de “estar contigo para toda la vida”. Estimamos que aquellas personas que lo visualizan como una verdad irrefutable o como un dogma, es probable que las consecuencias a nivel emocional sean más nocivas y con menores estrategias para afrontar adecuadamente una experiencia de separación. No se discute que la separación matrimonial puede implicar dolor o sufrimiento, sin embargo estimamos que hay diferencias de cómo se reacciona emocional y conductualmente, al visualizar de una manera particular la separación matrimonial. Hemos observado que aquellas personas que son capaces de conceptualizar la separación matrimonial como “una experiencia de vida o una experiencia de aprendizaje” son capaces de “vivir la pérdida de manera más sana y adecuada”, que aquellos que lo puntúan como “lo peor que me pudo haber pasado o se me truncaron para siempre todos mis sueños”. Detrás de esa afirmaciones están otras que van en la línea de: “ yo me casé para toda la vida, no entiendo porqué me pasó esto” “en mi familia nadie se había separado, porque yo”. Se estima que esos discursos conllevarían más dolor y sufrimiento y durante un tiempo hacen que las personas no se movilicen a ejecutar eficazmente recursos o estrategias de afrontamiento personal. En este sentido plantearlo directamente en una ceremonia civil u otra, sólo viene a reforzar lo que se nos ha dicho desde niños, sin embargo debido a las consecuencias que hemos descrito brevemente, no nos parece que deba ser explicitado. La separación matrimonial debería concebirse como una probabilidad en cualquier pareja y con esto no estamos introduciendo la idea de que uno se casa pensando en separarse. Cualquiera que se haya casado y separado, vivencia el matrimonio como una experiencia de vida que espera se consolide hasta “viejitos”, sin embargo diversas razones no permiten que eso se cumpla. En este sentido nuestra propuesta va en la línea de sacar de la definición la indisolubilidad del matrimonio, dado que estimamos que cualquier persona que se haya separado tiene todo el derecho a volver a creer de que “se puede casar para toda la vida”, pero entendiendo que la separación es una probabilidad que puede surgir en cualquier momento en la vida de los casados y que si ocurre, no significa ser peor persona o creer que mis hijos van a estar en desventaja, o tantas otras ideas que implicarían más sufrimiento y estancamiento.

Finalmente haremos nuestros reparos a los últimos elementos de la letra “d”.

“Vivir juntos”. Nuevamente es necesario aclarar que como sistema de vida para nosotros, compartimos la idea de “vivir juntos con la pareja”, sin embargo estimamos que actualmente pueden existir distintas o diversas formas de ser una pareja, que no implique necesariamente vivir juntos. ¿Si para algunas parejas, la convivencia diaria no les permite coordinarse adecuadamente como pareja, podría ser válido lograr una mejor coordinación, viviendo cado uno en diferentes hogares, pero manteniendo la idea de apoyarse, compartir gastos, fidelidad, etc?. Han salido reportajes en los medios de comunicación masiva que grafican como las parejas se las han arreglado para seguir siendo parejas, durmiendo en camas separadas o bien compartiendo o dividiendo espacios al interior del propio hogar. Por ende nos preguntamos ¿Porque no viviendo en hogares distintos?. Algunos se preguntarán ¿para que se casan entonces? y nosotros pensamos ¿cuál es la idea de casarse? ¿vivir juntos exclusivamente?. Creemos como psicólogos con una formación sistémica constructivista, que la idea de formar una pareja es tratar de mantener a través del tiempo, al sistema pareja que se formó y en este sentido si el “vivir separados” implica un mecanismo de autorregulación que les permite seguir siendo pareja y por ende ser identificados como tales por muchos años, ¿porqué no permitir ese particular sistema de vida?. En este sentido nuestra propuesta va en la línea de modificar: “con el fin de vivir juntos” por “con el fin de constituirse como pareja” o “con el fin de constituir una vida en pareja”

“Procrear”. Estimamos que este elemento es uno de los que genera más confusión y dolor en las parejas que deciden casarse. ¿ Sólo es válido casarse para tener hijos? ¿ Que ocurre con aquellas parejas que desean tener hijos y que por razones de infertilidad en la pareja no pueden tenerlos? ¿ Acaso para una pareja no es válido tomar la opción de no tener hijos y vivir sólo los dos?. La literatura científica describe en forma extensa, las consecuencias emocionales que sufren las parejas que no pueden tener hijos a causa de la infertilidad, llegando incluso en algunos casos a la separación conyugal, por ende para qué presionar a las parejas colocándoles como condición en el matrimonio, la idea de la procreación. ¿No debería ser sólo una opción de las parejas el tener hijos?.

Asimismo estimamos que las parejas al decidir casarse lo estarían haciendo con el objetivo de compartir una vida en pareja, que no necesariamente incluya la idea de transformarse en familia. Si posteriormente la pareja decide transformarse en familia, es una decisión que tomarán cuando les parezca necesario, sin sentirse presionados de hacerlo. Lamentablemente observamos que un número importante de parejas, asimilan inmediatamente la idea de casarse con la idea de tener hijos, lo cual en sí puede ser válido, el problema surge cuando se piensa que casarse y consolidarse como pareja es igual a tener hijos y ser padres y creer que no tenerlos, me hace ser peor que otras parejas. Esa confusión, estimamos genera más entrampes y dolores. Si se comenzara a plantear en la sociedad que el tener hijos es una opción, estimamos ayudaría a que las parejas lo visualizaran como una posibilidad y no como una exigencia que les podría incluso costar el matrimonio.

Por lo tanto nuestra propuesta implica eliminar la palabra procrear en la definición del matrimonio.
Ps. Claudio De La Fuente

25 comentarios:

Felipe Oliva Lazzerini dijo...

Me pareció muy interesante. Me gustaron los artículos y la forma de redacción.Un estilo para escribir didactico y dinámico, eso es muy importante en estos temas. Porque mmm de qué sirve tener un nivel de experticia y no poder producir ningún cambio en el entorno con los conocimientos que se tienen?. Suele pasar que la gente cuando domina un tema se escapa, trepa en meta niveles y a la larga se termina en una intelectualización exageradamente compleja y ruidosa que más que aclarar, confunde y distrae.
Por eso, y volviendo al tema, la forma en que estan escribiendo sobre estas temáticas es la adecuada a mi parecer, invita a quienes alguna idea tenemos, a averiguar más, invita a interesarse y leer el artículo completo...

Yo personalmente, no me detengo en lo general a leer todo en una pagina web, tu sabes, entre la pega, las cosas que uno hace, a veces echas un vistazo y te haces una idea...bueno, aquí yo me detuve con gusto, y me dieron ganas de seguir leyendo....asi que ponganse a escribir colegas! jaja

Suerte

Felipe Oliva Lazzerini dijo...

Ahhh una cosa más...Denny, me llamó la atención tu comentario, muy despierto, muy bueno.

sobre todo cuando sugieres el trabajar por una sociedad que facilite la libertad.

Chile es muy triste, mejor dicho la imagen que se nos vende de Chile, un Chile infantil, paternalista...consumista pero con sueldos del tercer mundo, es algo muy extraño...uff esquizofrenizante.

Uno se ve bombardeado por los medios de educación, comunicación y publicidad de una imagen país tan, pero tan diferente a la que se ve en la calle, y a veces esas diferencias se hacen tan evidentes, que uno siente la paradoja, uno se siente aquí como atrapado...

mmmm a veces ver la calidad de la discusión política y los temas que aún se tratan me resulta vergonzoso, pero es algo que se tiene que hacer...bueno y para eso es fundamental que los cientistas sociales tengan un mayor peso político creo yo...
Yo por lo menos no he visto, o he visto muy poco psicólogo en la política chilena ,sería interesante que esta disciplina tuviera mayor protagonismo en la toma de desiciones de este país...

Hay muchos sesgos morales, religiosos y partidistas en política...personalmente pienso que las leyes en un sistema democrático no están hechas para responder a necesidades morales ni a grupos de interés, sino para regular lo que efectivamente sucede en una sociedad...un sistema de leyes reactivo, es un sistema anticuado...aquí en Chile está pasando algo curioso, la gente avanza en temas, introduce las temáticas...pero las leyes no se actualizan para regular la vida real, están obsoletas y muchas veces sucede que no hay leyes en Chile para regular lo que está pasando, por ejemplo las leyes contra el cybercrímen, el matrimonio homosexual, la píldora etc..

O las leyes estúpidas por otro lado, obsoletas...¿¿¿Ustedes saben por ejemplo que es objeto de multa y detención no tener pasto en el ante jardín de su casa??? que ridiculez, se percataron el año pasado de esa ley para borrarla, después de 150 años! después que salió en la prensa que una señora se fue presa por algo tan fuera de sentido.

Entonces, este distanciamiento entre la vida real y la ley genera vacíos legales, y también ambivalencia cultural, doble estándar, cinísmo, arribismo, injusticia, prejuicio, discriminación.

Es estúpido taparle los ojos a la gente, es hasta ingenuo...Desde esta lógica, que pasa con el tema del hososexualismo? osea, en chile no hay gays? pero si son cientos de miles, llenan la alameda cada año!! como no se les va a regular la relación de pareja???....cuando una sociedad te regula, es porque te reconoce como parte de ella, cuando una sociedad te regula, te nombra, te integra en forma explícita. En los medios de comunicación sólo se habla del homosexualismo en forma de burla, o con un tono de lástima...lo encuentro algo muy básico.

Julio César Gutiérrez dijo...

me parecio muy interesante el tema y el blog plantiado puesto que abre aún más instancias de dialogo por decirlo de alguna manera, en donde el autor y los lectores podemos expresar nuestras opiniones más alla del contexto de una aula universitaria, etc.
en cuanto a la definicion de matrimonio segun el codigo civil, es evidente que discrimina, impone, etc. me pregunto si el desarrollo economico es independiente del desarrollo cultural y psicologico de las naciones? como pretender ser un pais desarrollado si desde el estado como co-legslativo y tambien desde el poder legislativo se fomenta la discriminacion, se impone indirectamente una forma de pensar heterosexual, pienso que las personas homosexuales asi como pagan impuestos, compran, votan...son un aporte a la sociedad en todo sentido deberian tener la opcion como minimo de un matrimonio civil, en donde puedan resguardar el bienestar de su pareja ante la muerte de la otra, es una verguenza que chile trate de trepar casi a arañasos por el desarrollo econimico, cuando considero que todo deberia comenzar por una mentalidad no segregadora por parte del estado, es cosa de ver la discrimiacion contra la gente pobre, los homosexuales, la gente mas morena, o con razgos indigenas, para ser un pais desarrollado, feliz y unido es necesario un pluralismo un respeto a las diferencias.

en cuanto a todos los otros puntos considero que en ningun pais libre deberia incluir palabras como " para procrear" y vivir juntos.. el estado y las legislaciones de un pais no pueden ir de lo particular a lo general, lo logico es que una legislacion abarque en lo general, y no pretender qe es un deseo apriori para un matrimonio procrear, primero porque se parte que es un matrimonio heterosexual y segundo porque no se da libertad para aquellos que se unen para compartir, cuidarse..etc...pero no para procrear

en fin...una definicion de matrimonio civil tiene que ser inclusiva, pluralista, de vision general, y no imponer conductas, primero eso y luego desarrollo..!

Julio César Gutiérrez dijo...

me falto "buena profe",.... jakjkja

noo...buena iniciativa profe ..lo felicito!

Karla Barraza dijo...

Al leer detenidamente y analizar la definición de matrimonio civil: “contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente” lo primero que pienso y me pregunto, en base al artículo leído, es: ¿cómo es posible que aún se mantenga estática esta definición, que es sin duda rígida, antigua y reduccionista?, a pesar de que son evidentes los grandes cambios sociales, situaciones, “realidades”, testimonios de personas afectadas y vivencias que de alguna u otra forma deberían, desde hace ya tiempo, haber modificado por lo menos ciertos elementos de la misma; con lo anterior me refiero por ejemplo, a la gran demanda por parte de parejas homosexuales, que piden se les vea como una pareja “normal” que se ama y que quiere ser reconocida pública y legalmente como tal; me refiero también a los matrimonios que eligen no ser padres o escogen vivir en espacios distintos por diversas razones, o los matrimonios que no pueden procrear y que por esto en muchas ocasiones se sienten frustrados, al no lograr uno de los “elementos- objetivos- función” que explicita y define lo que es y/o para que “sirve” un matrimonio, según el código civil chileno…

Creo que el problema radica principalmente en la sociedad y por su puesto también a nivel legislativo, aunque suene cliché, lamentablemente es así; a nivel social el matrimonio aún se asocia enérgicamente a ideas y conceptos tales como: familia, procrear, unión entre un hombre y una mujer, vivir juntos, para toda la vida, entre otros, lo que se ve reflejado por ejemplo, en diversas situaciones de malestar emocional que se dan a raíz del término de una relación matrimonial; es común que esta experiencia se vea como una fracaso y no como una oportunidad de aprendizaje, al no cumplir con un punto que se ha enseñado desde tiempos remotos: “mantener el matrimonio, pase lo que pase, para toda la vida…”.
Mientras este pensamiento colectivo no evolucione deacuerdo a los tiempos, será difícil instaurar nuevos pensamientos, nuevas formas de ver las cosas, nuevos discursos respecto al tema y nuevas conductas que enfaticen por ejemplo, una cultura de pareja dentro del matrimonio, que tenga como “opción” el ser padres y por tanto convertirse en un sistema distinto como es el ser familia, que tenga en cuenta que existe la “posibilidad” de no durar para toda la vida, como también existe la posibilidad de que esta situación ideal si ocurra…etc.

Por otro lado, a nivel legislativo, mientras no se tomen en cuenta los cambios sociales, las nuevas “realidades”, la opinión del país respecto a este tema, las distintas características, formas de actuar y tendencias de los ciudadanos, entre otros puntos, se continuará definiendo al matrimonio, desde el código civil, con una mirada arcaica, particular y segregadora… Me atrevo a decir que es mucho más fácil y cómodo para quienes tienen el poder legislativo continuar así, estancados…en vez de introducir nuevos cambios que podrían tener un impacto realmente grande en la sociedad…

Creo que en esta tarea la psicología, sobre todo desde el punto de vista social, jurídico, sistémico y constructivista, toma un papel esencial y sumamente relevante. Espero que con una mirada construccionista se vea realmente más allá de lo evidente, se incursione y profundice en este tema, tomando en cuenta no tan sólo los hechos, sino los factores que aportan a su creación, los discursos sociales, las vivencias, la forma en que es visto el fenómeno, sus efectos en la población, más que sus causas, para así generar cambios tangibles en pro de las personas y el bienestar general de la sociedad.

Pd: ¡¡Los felicito por el blog!!, una muy buena instancia para opinar, compartir, informarse y/o debatir ideas y temas relevantes… ;)

Joanna Jiménez dijo...

Felicitacines por el blog, me parece un sitio muy aportador, en donde podamos plasmar nuestras ideas y creencias, me gustaron los dos artículos, son claros, interesante y entretenidos.

De acuerdo a este artículo, me podría considerar una persona “retrógrada”, en relación a los nuevos tiempos, sobre todo si considero los primeros puntos, cuando se dice por ejemplo que es factible el matrimonio de parejas homosexuales y además si sumamos la crianza de hijos dentro de ésta. Realmente me parece un poco osada esta posición, ya que creo que como sociedad latina, aun no estamos preparados para tal desarrollo o evolución social, porque faltan aun muchos puntos que resolver hacia la dignidad humana, como por ejemplo, una distribución de riqueza más justa, en donde el clasismo no se vea frente nuestros ojos diariamente, que el aspecto físico o la raza sea nuestra carta de presentación para ser aceptado en ciertos lugares como restaurantes o pubs (como sucede sobre todo en algunos países vecinos) y en la obtención de trabajo, como descaradamente pasa en nuestro país,ya que no es difícil leer en los avisos económicos que instituciones solicitan por ejemplo secretaria de “buena presencia”, sobre la experiencia y la capacidad técnica, es más, hasta por nuestros nombres y apellidos somos diferenciados y categorizados.
Por otra parte, las leyes son creadas como un espejo de la norma social, tal como sucede en el derecho consuetudinario, “se percibe el derecho como costumbre de una sociedad”, si en el diario vivir de nuestra cotidianidad, no es común ver parejas homosexuales, manifestándose como tal, ¿podríamos decir que es un fenómeno normal? (cuando hablo de normal, me refiero a la norma, a lo recurrente). Yo siento que no. Además los cambios de las leyes normativas, también pueden ser modificadas a través de la demanda de los actores o de la presión social y en nuestro país esto no ocurre por ahora. Con respecto a todo lo anterior, no es mi intención declarar que los homosexuales no merecen derechos como las demás personas, ya que como minoría, éstos deben ser respetados y sus derechos salvaguardados, por ende estoy a favor a que las leyes nacionales otorguen la posibilidad de crear para ellos un contrato conyugal, en el cual se resguarden derechos como, posesión de bienes en común, beneficios de salud, herencia, etc.

En referencia de al punto C, a mi parecer su contenido posee un valor simbólico en nuestras leyes, ya que no podemos cuestionar, que en nuestros días cada vez hay más separaciones conyugales y que nadie es imputado por faltar a éste. Por otro lado, es sabido que la constitución nacional posee arraigos religiosos o cristianos, por lo tanto, debemos verlo como tal, como valores o creencias, lo cual debe ser tomado en cuenta bajo la responsabilidad de cada uno de nosotros, dependiendo de nuestras experiencias, valores y creencias (valga la redundancia). Personalmente, no me causa ninguna molestia, de hecho creo que la mayoría de las personas que se casan, lo hacen con la primera intención de que éste sea para toda la vida.

Finalmente en relación al punto D, estoy absolutamente de acuerdo con lo expuesto, sobre todo en el punto de “Procrear”, aunque es importante recalcar que esta presión, no es exclusivo de las leyes, sino también se puede extrapolar en las demandas sociales, ya que todo el mundo externo espera que luego del momento que una pareja contrae matrimonio, pronto vengan los hijos para conformar la "familia plena y feliz". Siento que es legítimo que las parejas decidan sin presión alguna la opción de procrear, porque algunas de éstas viven con mucha comodidad la vida de pareja sin hijos y sienten que el nacimiento de uno de ellos no es su prioridad. ¿Acaso no se puede vivir en matrimonio sin hijos, en una felicidad plena y feliz con su pareja? ¿Las personas incapacitadas para tener hijos por la edad, infertilidad o enfermedad, no pueden ser felices y plenos en matrimonio?
La presión sólo coarta nuestra libertad.

Katherine Díaz R. dijo...

Antes de comentar el presente artículo, me gustaría felicitarlo a usted y al psicólogo Javier Bravo, por esta iniciativa. Ambos artículos me parecieron bastante interesantes, sobre todo el estilo de su redacción, ya que la lectura se vuelve más amena y dinámica cuando no está cargada de tecnicismos complejos y cuando refleja, a su vez, un sólido nivel de conocimiento y experticia por parte de sus respectivos autores, lo que motiva al lector (como yo) a buscar más información sobre el tema.

Personalmente, me sentí bastante atraída por el análisis psicosocial que realiza de la definición (en base al código civil chileno) del matrimonio, especialmente porque comparto algunas de las reflexiones e interrogantes aquí expuestas. Entre éstas, por ejemplo:

- Respecto al punto “b”: el derecho que tiene una pareja de homosexuales de comprometerse en matrimonio como cualquier otra persona que sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, frente a esto, tengo algunas objeciones con respecto al tema del nacimiento (en el caso de las mujeres) o adopción de niños (en el caso de los hombres) por parte de parejas homosexuales, puesto que la sociedad en general- y especialmente la nuestra- todavía no está preparada para aceptar y validar que un niño/a crezca en un ambiente familiar donde ambos conyugues parecieran ejercer el mismo rol, el que a su vez, es tan diferente a lo que normalmente se está acostumbrado en las familias de heterosexuales, en donde el rol de padre y madre están caracterizados, ya sea física y psicológicamente, por un hombre y una mujer. Por otra parte, creo que la sociedad complejizaría aún más este proceso, ya que las personas comenzarían a enjuiciar y a señalar con el dedo a estos hijos, provocándoles daño y dolor que no se merecen.

- Respecto al punto “c”: aceptar la separación matrimonial como una fase de este proyecto de vida llamado “matrimonio”, en el cual la linda historia de “vivieron juntos y felices para siempre” cobra cada día menos sentido, más aún en este nuevo modelo de pareja llamada posmoderna, cuyo vínculo se relativiza notablemente e incorpora con serenidad la posibilidad de una separación que deja de ser contemplada como un fracaso para convertirse en un previsible evento del ciclo vital.

- Respecto al punto “d”: construir nuevos esquemas de vida en pareja, que rompan con las barreras tradicionalistas de que en el matrimonio ambos conyugues deben compartir la misma casa, el mismo cuarto y la misma cama.
Al relacionarnos como pareja, desde este “ser en pareja”, transformamos nuestra propia identidad- desde un yo a un nosotros- y nos consolidamos como tales, abriéndonos camino a la trascendencia y a los compromisos de vida. Sin embargo, ser seres en relación, no sólo significa seguir ciertos patrones de convivencia que se encuentran enmarcados dentro de lo que socialmente es correcto o normal, sino también darnos la posibilidad de ir construyendo con el otro, nuevos espacios de interacción que no nos limiten a nivel personal y que tampoco coarten el desarrollo de una relación placentera, basada en el respeto, la fidelidad y el apoyo mutuo. Por lo tanto, si fuéramos capaces de movilizarnos a través de este plano en nuestras relaciones de pareja, temas como el vivir separados siendo matrimonio y la procreación, no estarían sumergidos en un mar de prejuicios que a la larga provocan estancamiento en las parejas. Sobre todo, cuando el procrear, por ejemplo, se impone como una condición o exigencia. Si esto dejase de ser así, quizás también disminuirían los prejuicios en relación a las parejas que deciden tener hijos sin estar casados.

Nota: mientras escribo este comentario, escucho por la televisión a una mujer de 35 años, que mantiene una relación de 15 años con su pareja y quien opina con cierto desdén: “no necesito andar con el vestido de novia en la cartera, porque el amor va más allá de un par de papeles y un contrato”.

Cassandra Jofre dijo...

Claramente el tema del actual contrato del matrimonio es un contenido interesante, no tan solo por los índices estadísticos respecto a la practica de este, si no también por los alcances psicosociales que adquiere, considero que el nivel observable (estadísticas, el día a día de los matrimonios, etc.) da cuenta de un nivel mas profundo y sugestivo , el nivel conceptual que cada uno ha generado, y por cierto estos esquemas acerca de la significancia del matrimonio están altamente fundados en como se definido originalmente el concepto.
Ahora es por ello que me parece potente el hecho de que se analicé en un espacio como este, la actual definición civil del contrato matrimonial, este espacio contribuye a llegar a una población que potencialmente contraerá dicho tratado, los cuales hemos nacido bajo dicha conceptualización que en su mayoría como han señalado en el articulo esta incorrecta, y que lo único que garantiza, mas allá de la felicidad de dos individuos que pasan a ser un sistema , un conjuntos de presupuestos y estereotipos que generan frustración y ansiedad , debido a que la sociedad en la que nos encontramos ha generado una red de cosmovisiones tales que nos presionan a ser tal o cual sujeto, que solo da cuanta de un sector de la población nacional, y por tanto deja afuera a la diversidad de la que somos parte, y no solo me refiero a la condición sexual, sino a los que no desean tener hijo o no pueden, a aquello que no poseen los mismo mecanismos autor reguladores , a todos ellos y mas, que en el acontecer de su matrimonio se sienten una especie de fracaso, solo por el hecho de que viven la otra cara de la moneda en una sociedad que solo valida a una. Es imposible no mencionar , como lo hicieron los psicólogos del articulo las implicancias psicológicas, emocionales y conductuales que desencadena dicha problemática, un tema preocupante para cualquier psicólogo que se comprometa con su vocación, es increíble la esfera de herramientas que nos entrega la dimensión psicosocial por la cual se Familia y aspectos psicosociales
abren inmensos caminos para analizar y sanar las heridas psíquicas y sociales, por eso es alentador que se creen espacios como este donde se concreticen dichas ideas, para que el resto podamos decir; que si es necesario reformularnos, que si es necesario repensar aquellas leyes que están a la base de nuestro esquemas, y que por tanto nos convierten primero en seres mas humanos, mas tolerantes , mas lucidos y por que no creerlo en algún momento social, en una nación mas pluralista y democrática.
Cassandra Jofre M
Tercer año de psicología

Isabel Ávila dijo...

El artículo nos invita a reflexionar y a tomar una postura crítica y activa frente a los términos y conceptos que definen actualmente el matrimonio en el código civil. Esto me parece muy importante y apremiante, ya que nos muestra una nueva mirada y forma de conceptualizar el matrimonio que según mi punto de vista, es más integral, equitativo, y considera las necesidades y cambios de la sociedad vigente; que sin duda, la ley actual no toma en cuenta.

Además, esta ley enmarca la definición de matrimonio dentro de parámetros muy rígidos, categóricos y universales, y no da posibilidad a formas alternativas de vivir en matrimonio, y por lo tanto, cualquier excepción a la regla es considerado como algo anormal o desviado.

Sin embargo, este artículo al cuestionar los elementos que componen la definición de matrimonio desde una perspectiva psicosocial, no excluye o discrimina ninguna forma de unión, además de plantear formas diversas de vivir en familia o en pareja, lo cual es absolutamente válido y legítimo. El matrimonio es una decisión que necesariamente involucra a dos personas, es decir, consta de un sistema pareja que quiere iniciar un proyecto de vida en común. La llegada de los hijos y posteriormente formar una familia es una decisión de la pareja, y por lo tanto, no debe ser visto como algo obligatorio o asumir de manera a priori que el matrimonio es sinónimo de hijos o de “procrear” como menciona y define la ley actual.

Estoy de acuerdo con lo mencionado en el artículo, en relación a que cada
pareja debe buscar su propias formas de perdurar en el tiempo y de funcionar como sistema; pero también hay ocasiones en donde resulta inevitable la desintegración del mismo y es necesario dar por terminado la relación, iniciando los trámites de una separación.

Sin duda, que esto puede acarrear culpas, recriminaciones, y sensación de invalidez para formar una nueva pareja. Sin embargo, creo que el artículo dejó muy en claro que a veces nuestro deseo de matrimonio ideal y “para toda la vida” no siempre es posible, y por lo mismo, debería ser uno de los temas reformulados en la ley de matrimonio del código civil. Por supuesto que es necesario luchar para conservar un matrimonio, siempre y cuando se quiera seguir voluntariamente en la relación de pareja; y no como una meta autoimpuesta, ya que la Iglesia y gran parte de sociedad lo consideran como una verdad absoluta e irrefutable.

Por último, creo que la psicología jurídica en la familia tiene mucho que aportar en esta temática, ya que complementaría los conocimientos teóricos y prácticos que se tienen en materias legales, y sería un nexo entre estos dos mundos del quehacer jurídico: la Psicología y el Derecho. Todavía existe un gran desafío en redefinir el concepto de matrimonio y si bien, los psicólogos no pueden intervenir directamente en la redacción de estas leyes, me parece muy importante que discutan y opinen frente a éste tema tan controversial que involucra a toda la sociedad chilena.

PD: Mucha suerte con el blog y sigan adelante con esta gran iniciativa.

Isabel Ávila V
3º año de Psicología

Miguel Naranjo Neira dijo...

Miguel Naranjo Neira: psicología ULS

Primero que todo, quisiera felicitarlos por la disposición a exponer este tipo de temáticas, y por otra parte la postura y pensamiento critico que reflejan, la cual escasamente apreciamos hoy en día.
No quisiera referirme punto a punto sobre el análisis, si no más bien expresar una idea global acerca de lo que para mi significa la palabra matrimonio y lo que trae consigo, es decir una pareja, la conformación de una familia, tener hijos ,etc. Familia en primera instancia no es un "contrato", y si fuera así deberían estar escritas las reglas de dicho documento, en otras palabras, como comportarnos, como pautarnos, etc. Pasaríamos a ser parte de un condicionamiento que rige o como dije anteriormente condiciona nuestro actuar, a raíz de esto, no necesariamente pueden celebrarlo parejas heterosexuales, si bien sabemos que todavía es mal vista una pareja homosexual, hemos conocido casos en los que estas parejas pueden expresar de mejor manera una buena crianza y relación, por tanto :¿por qué no saber llevar una relación continua y sana durante el tiempo?.
La unión indisoluble pasaría a ser más bien una condición utópica que difícilmente existe, ya que todo se desgasta con el tiempo y el matrimonio no es la excepción... saber mantener una relación es una tarea ardua que requiere de ambos para salir adelante, por ello basta con que uno de ellos desista para que la relación enfrente una posible separación o ponga en peligro lo construido. El fin de vivir juntos, de procrear y auxiliarse mutuamente perfectamente puede ser llevado mediante una buena y sana convivencia que cuente con el respeto y aprobación de ambos, en donde no se vean presionados por la eventualidad de formalizar la relación por medio del matrimonio, o por presiones externas tales como: familia, condiciones escolares de los hijos o laborales de los padres, etc. La convivencia pasa a formar parte de una instancia de conocimiento del otro, el “ saber y ponerse en el lugar del otro”.
Por ultimo quisiera decir que para mi matrimonio es un conjunto de personas que sabe hacer familia y para conformar una familia no se necesita de un contrato, que condicionen o restrinjan el momento de escoger a las personas que uno quiere que lo acompañen, por ello una relación solo es solemne cuando existe el amor, compromiso , proyección y deseos de construir en pareja.

Joyselin Córdova Briones dijo...

Dogma v/s Libre Albedrío

He querido denominar este comentario dogma versus libre albedrío, pues creo que todo lo relacionado con el matrimonio esta determinado como verdades irrevocable en nuestra sociedad, puesto que a pesar de que hemos evolucionado en muchos aspectos (tecnología, globalidad, etc.) en lo referente a este tema tan importante para nosotros como seres humanos no se ha podido ver tal evolución.
En lo personal creo que los cuatro ámbitos que se mencionan al inicio del artículo tienen algo cuestionable, pues en primer lugar al decir “es un contrato solemne”, a pesar de que estoy totalmente de acuerdo de la solemnidad de este hecho, lo que me produce cierta disonancia es la palabra “contrato”, puesto que viéndolo desde el punto de vista psicológico, y englobándolo en el contexto del “matrimonio”, creo que es una palabra que produce cierto estrés en la pareja, ya que sería como que estuvieran contratando el amor, respeto, confianza, etc. del otro; lo cual desde mi percepción sería transformar algo tan hermoso que ha nacido espontáneamente en algo “material” que se tiene que contratar, para seguir adelante, ¿Por qué tenemos que contratar algo que sin condición alguna hemos dado y recibido?; si bien es sabido que a los ojos del Código Civil lo denominado “contrato” va en otro sentido, creo que se podría cambiar por otra palabra que signifique lo mismo para la ley, pero no para el contexto psicológico de este gran momento.
Lo anterior va muy ligado con lo que respecta a la indisolubilidad de tal “contrato”, lo cual creo que debería ser más flexible, tal y como se plantea en el artículo; puesto que nosotros las personas desde que nacemos lo hacemos con libre albedrío, lo cual nos dota de capacidad de decidir nosotros mismo sobre nuestras propias decisiones, entonces a raíz de esto ¿Por qué las parejas no pueden decidir libremente el término de su matrimonio, sin ser estigmatizado por la sociedad?, digo estigmatizados por la sociedad, ya que encuentro que lo de “por toda la vida” o “asta que la muerte los separe”, son connotaciones netamente culturales, lo que se traduce en fuertes sentimientos de frustración, ansiedad y desilusión en aquellas parejas, que por sanidad mental y física, tanto de ellos como de sus hijos (si es que los hay), han decidido separarse. Si esto cambiara, todo cambiaría a su paso, pues las parejas podrían superar de manera sana y óptima esta crisis, y en el caso de los hijos, la separación de los padres les provocaría menos consecuencias en sus vidas; o sea mejorando este aspecto todo el círculo que le sigue mejoraría.
Ahora tomando en cuenta lo de “vivir juntos” y “procrear”, lo relaciono totalmente con lo del libre albedrío, ya que, como se dice en el lenguaje popular, “las cosas de pareja son de a dos”, entonces correspondería tomar esas decisiones, tan importante, en pareja, sin que nadie imponga nada a nadie, menos estatutos civiles, ya que pasaría de ser una relación de a dos personas, a una relación con millones de personas, lo cual encuentro que trae consigo múltiples consecuencias psicológicas, al momento de querer adoptar otras posturas que no son lo socialmente establecido.
En cuanto a lo de que el matrimonio esta hecho sólo para parejas heterosexuales, estoy totalmente conforme con la visión reflejada en el artículo, pues las parejas homosexuales tiene el mismo derecho a celebrar este acontecimiento, que las parejas heterosexuales, pues el tener una tendencia sexual distinta no quiere decir que ellos o ellas no sientan lo mismo que una pareja heterosexual, además de esto Chile tiene un alto número de personas homosexuales, y como país desarrollado que queremos llegar a ser debería cambiarse esto, pues actualmente no nos podemos poner una venda en los ojos y hacer como que no existe esta problemática, sino que todo lo contrario deberíamos asumirla en todas sus dimensiones.
Para finalizar quisiera manifestar que pienso que, si todos estos puntos que hacen referencia al sacramento del matrimonio cambiasen sus palabras, sus enfoques, la alta disminución en el número de matrimonio que se celebran actualmente cambiaria, pues las parejas, sobre todo nosotros los jóvenes, no le temeríamos a dar el gran paso ni a sus consecuencias, pues estaríamos actuando libres, no encasillados en un dogma.

Joyselin Córdova Briones
Electivo Psicología Jurídica y Victimología
Universidad de La Serena

instinctdemort dijo...

Antes que todo me gustaría felicitarlos por la iniciativa del blog, creo que adaptarse a las necesidades y al mundo actual donde Internet es una herramienta clave dentro de las comunicaciones y mas aún utilizarla como tal, es una muy buena idea para crear verdaderas instancias de dialogo y discusión constructiva.
Por otro lado comentar que leí los dos artículos y ambos eran claros en su declaración de ideas, el lenguaje me pareció liviano desposeído de tecnicismos y palabras rebuscadas que más que estimular agotan al lector.
Creo que la definición legal de matrimonio es sin lugar a dudas retrógrada, rígida y conservadora, es innegablemente el reflejo de una sociedad pacata y repleta de tabúes, el hecho de exponer explícitamente la procreación como objetivo fundamental del matrimonio me parece algo muy presionante desde el punto de vista psicológico y social es un factor quizás no trascendente para quienes pueden, quieren y llegan a tener hijos pero se traduce como mandato obligatorio y fuente de frustración, ira y angustia en cualquier pareja que no quiera o no pueda por abc motivos tener hijos naturales, por otro lado el vivir o no vivir juntos lo observo mas como un precepto cultural y pieza importante dentro de la concepción social de lo que es un matrimonio “un hombre y una mujer que se casan para formar una familia y vivir juntos”. En cuanto a la restricción de género en el matrimonio creo que esto es solo una consecuencia de la definición conservadora del mismo.
El punto de vivir juntos me parece cuestionable en la sociedad actual en la que por diversos motivos existen matrimonios que no pueden vivir juntos (trabajo, condición económica etc.). El que sea para toda la vida me parece contradictorio debido a que en el mismo sistema judicial existe la anulación y la separación. Con esto me nacen preguntas como ¿el hecho de no procrear, no vivir juntos anula el acto del matrimonio?
Antes de finalizar mi comentario me gustaría poder hacer alusión e integrar también un poco del segundo artículo hacia este, en el sentido de que a pesar de lo que he explicitado aquí, considero de gran importancia considerar el contexto histórico y socio cultural en el que la homosexualidad era un susurro y la mentalidad era mucho mas cerrada a las criticas que yo y muchos mas podemos hacer a la definición legal de matrimonio en Chile
se despide una futura visitante continua
khanda perez diaz

DANIELA FUENTES C dijo...

Creo que la opinión que plantean los autores en cuanto al matrimonio, tienen una base muy fundamentada, ya que el código civil es muy rígido por decirlo así, y se debería pensar en reestructurar algunas leyes en cuanto a este ámbito, ya que por ejemplo en el primer punto, en cuanto a que el matrimonio debe ser legislado para los homosexuales , creo que es lo mas factible, ya que a medida que pasa el tiempo el numero de parejas homosexuales va aumentando y se va haciendo mas común en nuestra sociedad, además debo recalcar que yo tampoco creo que estas personas son enfermas, por lo tanto creo que tienen el derecho como todas las demás personas que habitan en nuestro país de ser legisladas correctamente sin prejuicios ni discriminaciones.
En cuanto al segundo punto, de que el “matrimonio es para toda la vida”, en lo personal tampoco creo que esto sea así actualmente, porque vemos hoy en día como una gran parte de los matrimonios chilenos se desintegran como si nada, debido a diferentes factores, entre ellos el mas común: la infidelidad,además de problemas economicos o de entendimiento, entre otras.
Y con respecto al convivir y procrear, tambien creo que no son sinonimos de matrimonio,ni son condiciones absolutas a este, ya que cada pareja pueden hacer entre ellos lo que estimen conveniente y llevar una vida que les favorezca a ellos, sin guiarse por un contrato mal establecido y rigido, porque este no toma los "posibles" o "los podria ser"...
Creo que en este caso la ley es muy absolutista y que pone muchas condiciones, mas de las que quizas se ponga la propia pareja para su propio bien.



ES UNA MUY BUENA INICIATIVA ESTA PAGINA POR QUE NOS HACE REPENSAR QUE ES LO QUE REALMENTE SIGNIFICA EL MATRIMONIO!! X ESO MISMO NO ME CASOO!!!jajajajajaja

FELIZ CUMPLE ATRASAO PROFE!!!!!
SPERO KE LO HAYA PASADO DE LUJOoO!!!

DANIELA FUENTES CONTRERAS
FAMILIA Y ASPECTOS PSICOLOGICOS
ULS

sergio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pilar Venegas Tutor dijo...

En primer lugar, creo que es muy buena idea crear un espacio acogedor para tratar temas de actualidad tan importantes, que muchas veces acatamos sin mayor reflexión, como máquinas sin cuestionar significados que tienen tanta implicancia en nuestras vidas como lo es la "actual" ley de matrimonio civil, que de actual no tiene nada ya que no considera las contingencias y los cambios de nuestra sociedad que evoluciona en desacorde a sus leyes. Esta ley margina tanto a las personas como a sus conductas y opciones de vida, lo cuál es logico ya que es una ley que debería resguardar a todos de la misma forma sin discriminación alguna y considerando el verdadero significado de esta unión: "el amor" entre dos personas. Con respecto a los puntos analizados en el articulo pienso que es injusto considerar válidos solo los matrimonios heterosexuales,marginando el amor entre homosexuales y privandolos de la regulación jurídica en ciertos aspectos que toda pareja necesita, haciendolos sentir cada vez mas discriminados. Tambien creo que causa gran impacto a nivel psicologico el fracaso que siente una persona separada, al sentir que rompio este contrato solemne que supuestamente era para toda la vida llevandolo a pensar que no podrá ser feliz con nadie, nublando el aprendizaje que puede surgir de su ex matrimonio, llegando a un desamparo aprendido respecto al tema, por eso es importante abrir la posibilidad de encontrar a alguien mas con quien se pueda ser feliz el tiempo que corresponda acorde a los ciclos de la pareja y a sus necesidades, luchando por la otra persona en la medida que yo tambien estoy bien. Otro punto muy importante a considerar son las prácticas que se dan dentro de la pareja, como la "decisíon" de vivir juntos, que como tal es una decision cuya definición corresponde a la pareja y no debe ser impuesta por una ley, ya que falta a la libertad de las personas,por otra parte la procreación también es una opción y no es una implicación del matrimonio,ninguna es requisito de la otra. La procreación es un acto maravilloso y por lo mismo debe hacerse a voluntad de la pareja en el momento que se estime, y solo si se estima conveniente.Finalmente me parece que lo mas sensato que estipula esta ley es la práctica "auxiliarse mutuamente",lo cuál resulta escencial entre dos personas que se aman. Me despido y agradezco este espacio de dialogo que es tan necesario para detenernos un momento a pensar en la vida y no olvidar que somos seres humanos que pensamos y sentimos cada día.

Pilar Venegas Tutor
Familia y Aspectos Psico-socio-jurídicos

Pedro Sotomayor dijo...

Primero que todo, quiero felicitar a ambos psicólogos por esta iniciativa, en la cual se ve reflejado su interés, no sólo por su área de desempeño profesional, sino también en el hecho de generar instancias de reflexión que apuntan al desarrollo y ejercicio de habilidades que dicen relación con nuestra formación profesional.
Me pareció interesante ambos artículos. Lo importante de espacios como estos es que la diversidad de opiniones constituyen un valor agregado a la actividad académica.Con esto quiero decir que algunas ideas no las comparto, sin embargo las acepto.
Cuando en una párrafo del artículo se menciona que su autor se expresa desde una epistemología constructivista, lo primero que viene a mi mente es que nuestra "epistemología personal" no surge de la influencia de una corriente de pensamiento en particular, sino, a mi entender, de nuestras experiencias de vida que lentamente van configurando una visión de mundo en especial, y que a larga nos hacen pensar distinto unos de otros, pero que no resta por eso, valor a nuestra postura.
Tal vez mi punto de vista al respecto sea un claro ejemplo de lo mencionado anteriormente. Considero que soy un tanto "tradicional" en relación a otras personas. Y esto no por ser seguidor de un autor particular, sino porque mi entorno y contexto de desarrollo, me vinculan a ciertos valores, y éstos, a su vez, configuran mi forma de pensar.
Mas que refirme detalladamente a cada una de las ideas expuestas en el artículo, quiero expresarme en relación a algo en particular, que va más allá de debates un tanto repetidos, tal como si es "lícito" el matrimonio entre homosexuales.
Me parece que el texto refleja un cierto rechazo a los "ideales de la sociedad". Considerar al matrimonio como un ideal no me parece rechazable en lo absoluto. De hecho creo que todas las normas y leyes que nos rigen apuntan en este sentido y crean la imagen de "algo" esperable, por el cual se lucha y que en cierta medida forma parte de la identidad de todos los que compartimos un territorio determinado.
Un ideal dota de sentido el convivir de una comunidad, le dice algo en relación a lo que se espera de él en sus relaciones sociales y le de señas de cómo es su nación en relación a otras.
Tal vez la confusión está en la sobrevaloración de un ideal y en el hecho de pensar que es mutuamente excluyente a toda forma que se aleje de él. Un ideal debería, en rigor, aceptar que es ideal que las distintas formas de vivir son, en verdad, distintas unas de otras. Y de ninguna forma se estaría atentando contra la pluralidad social, en la cual se aceptan distintos puntos de vista, en donde sería ideal que, por ejemplo, el matrimonio fuera para toda la vida, pero que sin embargo, se acepte que esto no necesariamente siempre es así.
No concuerdo con el hecho de modificar algunos puntos de la definición de matrimonio.Las leyes y códigos que rigen nuestra forma de vivir en comunidad deben ser redactados en la línea de lo ideal y de los valores que constituyen la "tradición nacional". A mi juicio, lo realmente grave sería si dicha definición llevara, implícita o explícitamente, algo así como: "Toda forma distinta de este ideal constituye un error". A mi entender, la definición de matrimonio civil, no refleja esto en lo absoluto y no está atentando contra nadie. Sólo refleja lo que la sociedad (y todos) esperamos; pero que sin embargo aceptamos cuando esto no es así.

Viviana Moraga León dijo...

Considero que la definición que se presenta en el artículo 102 del Código Civil sobre el matrimonio, debe ser modificado y adaptado a los cambios sociales producidos a nivel mundial y nacional, ya que al señalar hombre y mujer no está aceptando una realidad de la sociedad en la cual vivimos, pues las personas homosexuales cumplen los mismos deberes de los heterosexuales, pero se les niega muchas veces los derechos que se suponen son para todos. Los homosexuales son discriminados y rechazados por parte de esta sociedad y también por esta definición de matrimonio, ya que los excluye de poder legalizar una unión como pareja. En el caso de una unión de homosexuales ( a nivel no oficial), el haber adquirido bienes en común dentro de su "unión", no existe una protección legal en cuanto a la división de estos, ya sea por fallecimiento de uno de ellos, que le permita garantizar a la pareja viviente la obtención de los bienes que adquirieron mientras formaron esta unión. Si Chile se cree el "jaguar latinoamericano" por el avance de su economía, también deberíamos dar un paso adelante en cuanto a aceptar la diversidad, la pluralidad y desarrollarnos como una nación tolerante frente a la realidad que son, en este caso, los homosexuales.
En cuanto a lo que señala la definición de que el matrimonio es un contrato solemne, no hay reparos en este punto. El matrimonio es un tramite civil, que para legalizarse debe contar con la presencia de testigos y de un oficial civil, quien representa a la ley y legaliza esta unión.

Respecto a que el matrimonio deba ser indisoluble, me parece fuera del contexto social en el cual estamos inmersos, pues no encaja este termino en la situación actual que vivimos los chilenos, por que las personas que contraen matrimonio no pueden comprometerse a algo que quizás más adelante pueda cambiar, ya sea por que la persona con que tú te casas no sea quien creías que era, y no por el hecho de haber firmado un papel que dijera " por toda la vida" tú te puedes someter a vivir con esta persona y aceptar maltratos físicos o psicológicos para no quebrantar lo que tu asentiste cuando se contrajo el vinculo del matrimonio. Claro está que el ser humano está en constante evolución, madura, crece y se desarrolla, pero no siempre esta preparado para vivir nuevas experiencias.
Que el matrimonio conlleve la frase "vivir juntos" creo que no es algo relevante y se debería apartar de la definición general. Cada pareja debería optar, de mutuo acuerdo, el saber si comparten o no los mismos espacios y los mismos momentos de recreación, por lo tanto ser más independientes, por que creo que si los matrimonios funcionan de esta manera, no habrían tantas separaciones, ya que muchas veces la rutina quebranta el sistema.
el matrimonio no necesariamente se consolida al tener hijos, y creo que no debería ser una exigencia para que el matrimonio funcione. Típicas son las frases " y cuantos hijos van a tener" " y cuando el primero". Muchas parejas no quieren ser padres y lo ven como una opción, pero no como esa exigencia impuesta por la definición del matrimonio. Si una pareja se casa y no quiere tener hijos muchas veces se les reprocha el porque se casaron si no van a ser padres. Creo que es opción de cada quien elegir esto.

En síntesis a Chile le falta mucho por evolucionar en el contexto social, la clave no es solo avanzar en lo económico, sino ser una sociedad que incluya cada opción de persona, cada mentalidad aunque sea diferente al resto, y ser un país realmente democrático.

Viviana Moraga León
Familia y aspectos psico-socio-jurídicos.

Kimberly Cortés dijo...

Creo que es necesario comenzar señalando que la definición de matrimonio del código civil de nuestro país es totalmente discriminatoria y obsoleta.
Ser homosexual o heterosexual no debería porqué ser un factor influyente a la hora de contraer matrimonio o no. Todas las personas tenemos derechos, los cuales en ningún caso pueden ser violados si es que no pertenecemos a lo que se considera como “normal”. En este momento podemos decir que el derecho a poder contraer matrimonio no se está cumpliendo para aquellas personas que poseen una condición homosexual y sólo es posible para los heterosexuales. ¿Porqué? ¿No son seres humanos? ¿No son libres de decidir con quien quieren pasar el resto de sus días?
Pienso que vivimos en una sociedad que pretende ser desarrollada pero para eso falta mucho camino por recorrer y mucho que trabajar para poder aceptar muchas cosas que hoy en día no se aceptan, por prejuicios y leyes impuestas que entre líneas ayudan a discriminar y que no van evolucionando como lo hace la sociedad.
Estoy totalmente de acuerdo con la modificación de “hombre y mujer” a cónyuges.
Ahora, para toda la vida, es demasiado arbitrario. Como en todo grupo humano hay diferencias y la pareja no es la excepción. En el transcurso de la relación existen desacuerdos los que en algunos casos no se pueden resolver. En cuanto a esto ¿vamos a vivir infelices en ese matrimonio porque en la ceremonia nos dijeron que era para toda la vida? En el caso de tener hijos ¿ vamos a mantener el matrimonio por ellos? ¿los vamos a condenar a vivir en un infierno?
Creo que hay que primar el bienestar personal y el de los hijos en caso de tenerlos.
Por esto creo que no debe existir el para toda la vida en la definición del matrimonio.
En el punto en el cual se trata la procreación, creo que no es algo que deba salir a colación en el matrimonio civil, ya que cada pareja verá si quiere o no tener hijos. Hay parejas que son infértiles y como está escrito en el código estas personas no podrían contraer matrimonio.
El concepto matrimonio se esta tomando de la siguiente manera: matrimonio = familia.
Debemos tener en cuenta que la pareja se casa para compartir en pareja y no necesariamente para formar familia, son dos sistemas muy distintos.
En cuanto a lo de vivir en pareja, creo que el sistema es libre de elegir la mejor forma para el sistema sea juntos o separados. “Si no es problema para el sistema, no tendría porqué serlo para nosotros” (De la Fuente, 2008).
Por último, mis felicitaciones a los dos profesionales por esta iniciativa y espero que sea el principio de muchos temas interesantes.

Kimberly Cortés
Familia y aspectos psico – socio- jurídicos.

Cristian Espinosa Monroy dijo...

Qquiero comenzar este comentario señalando, que a mi parecer, que esto de lo llamado ¨matrimonio¨ ha caído en sólo una construcción necesitada de ser aterrizada a nuestra realidad (no solo chilena), ya esta fuera del ese marco romántico en el que estaba antiguamente. Esa idea anticuada y que ahora se encuentra desaparecida, y sólo la encontramos en los cuentos de hadas y en las teleseries. La realidad que vivimos grita por dejar esos representación y ser instrumentalizada a las necesidades imperantes de la verdadera realidad.
los cuestionamiento a los puntos B, C y D del código civil son tan sólo una expresión de esa necesidad de ser replanteadas o derechamente ser omitidas.

sergio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Belén Piña F dijo...

Primero aplausos a la iniciativa del blog, me parece interesante poner en el tapete temas tan interesantes, controversiales y con tantas aristas como lo es la ley de matrimonio civil. Me surgen tantas reflexiones acerca de esto, pero trataré de ser lo más clara posible. Para empezar soy de la idea que para unirse con una persona para toda la vida, la cuál amas por sobre todas las cosas con la que quieres compartir tus vivencias hasta los últimos dias de tu vida y procrear, no es necesario tener que legalizarlo para hacerlo válido, considero que hacerlo legal es un trámite innecesario, pero situándome en la sociedad que vivimos se siente obligatorio. Creo que por la única razón que aceptaría "firmar un contrato" al casarme, sería por poder decidir que pasaria con él si sufriera algún accidente que le ocurriera a mi pareja y viceversa, cualquiera se podría espantar con esta idea, pero claro, asi lo pienso, vivir o convivir con una persona tantos años o los que sea, pero a la cuál amaste, protegiste, etc, y por AB o C motivo le ocurre una desgracia y que por el sólo hecho de no estar casados legalmente no puedes decidir que ocurrirá con su cuerpo y los trámites que conlleva su deceso , en los cuáles no te toman en cuenta, sólo la familia de él puede decidir, por lo que yo paso a ser una verdadera desconocida. Y es esto lo que me frena al señalar con absolutismo mi postura contra el matrimonio civil. Porque creo que el matrimonio es una opción, osea tienes la oportunidad de elegir, pero lamentablemente esa eleccion no es tal, ya que en nuestra sociedad específicamente en nuestro país se nos presenta como la única opción, y si nos damos cuenta hay no sólo uno sino que varios puntos que no acompañan al pensamiento moderno de las parejas de hoy en día. Y cual es la tendencia en estos tiempos, los rituales, una necesidad del ser humano que viene de tiempos prehistoricos, pero que en este caso del matrimonio, se hacen para darle un carácter especial, original, etc, a la unión de la pareja, el abanico es muy amplio, ceremonias al aire libre, en el mar, en lugares exoticos, vestidos de huasos, pascuenses, mapuches, etc. Entonces es aquí donde yo me detengo a pensar que al parecer, las parejas actuales están queriendo elegir otras opciones, lás cuales “para ellos como pareja” son tan fuertes y solemnes y legales como un tipico matrimonio civil, que a mi parecer es frío, más bien fome y poco emocional.
Desde el punto de vista de quienes son los particpantes de esta unión, hay un punto importante de tratar, la ley alude específicamente a una clase de unión entre heterosexuales, lo cual desde mi punto de vista demuestra un claro enfoque retrógrado y tercermundista de la sociedad, en un país donde se reconoce un sector de la sociedad como homosexual, donde hay lugares como discotecas y pubs dedicados inclusive exlusivamente para personas homosexuales ¿Por qué no darles derechos también a incluírlos en la ley de matrimonio civil? ¿Son considerados para ejercer derecho a voto pero no son considerados para que puedan unir sus vidas sólo porque su tendencia sexual no es de la mayoría? Francamente este punto fue el que provocó más contradicciones en mi hacia la ley, encuentro inaudito e inadmisible que no se les permitan a los homosexuales formar parte de un “tramite”, porque si, el matrimonio civil es más bien un tramite que incluye una firma y testigos, no tiene inicialmente un enfoque “espiritual” por denominarla de alguna forma, es validar una unión ante la ley, solo eso, el tema “simbólico” de la unión es opcional para todas las parejas, es por eso que existen los distintos credos y religiones con sus respectivas ceremonias.





EL punto “c” es un punto interesante de analizar, es obvio que nos encantaría creer que somos infalibles en nuestras desiciones, el conecpto de un matrimonio para toda la vida suena exquisitamente perfecta, pero lamentablemente por muy apetecible que nos suene la idea, reconocemos que los absolutos no pueden aplicarse en nuestras vidas, al menos no en nustra sociedad actual, donde la libertad de expresión y opinión se nos ha alentado mucho más que en épocas anteriores, donde la mujer tiene derechos iguales que los hombres, donde el matrimonio ya no es conceptuado como el propósito de la vida de una mujer ni el beneficio que obtenía el hombre como tal; no, las sociedad ha cambiado, por lo que nustras posibilidades también, a lo que quiero apuntar es que todo este proceso apertura de pensamiento y de posibilidades de vida , de “revolución” ha desenbocado en el hecho de que tengamos mas claro el valor de nuestros pensamientos y nustras desiciones, y que tenemos el poder de cambiarlas, por ende el hecho de que en la ley se considere esta unión como algo “para toda la vida” me parece, enesta época, fuera de contexto, ya no es necesario ni es “políticamente correcto” agregar un punto que aluda este aspecto en ella. Para terminar en el último punto ¿Quienes son ellos para delimitar o señalar los fines del matrimonio? Con el fin de vivir juntos, de procrear y auxiliarse mutuamente." El punto "d" lo encuentro absolutamente fuera de lugar e inaceptable para la ley, ¿Por qué debo regir mi matrimonio en base de lo que me "ordene" una ley? Los fines de cada matrimonio deben precisarlos cada pareja por si mismos. La ley no DEBE tener ninguna incidencia en el fin mismo de que dos personas decidan unirse en este "contrato".
Sin duda alguna la ley de matrimonio civil en Chile deja mucho que desear, es preocupante, ya que en un país en que se proclama la libertad de las personas, al mismo tiempo se les "esclavice" con leyes retrógradas, y que no se han adaptado a la sociedad en la que vivimos hoy en dia.

EVOLUCIONÉMOS…

Belén Piña Fernández
Familia y Aspectos Psico-socio-juridicos.

Macarena Valencia Jiménez dijo...

Para comenzar me gustaría decir que este blog me gusto mucho debido a la invitación que nos hace, como futuros psicólogos, a profundizar sobre psicología social y jurídica, por medio de comentarios.

En cuanto a la definición de matrimonio que el código civil nos plantea, quiero decir que de cierta manera la encuentro “retrógrada y anticuada”, sabiendo que la 1º ley de matrimonio civil en chile fue creada el año 1884 y su última modificación se llevo a cabo en 1997 y fue aprobado posteriormente por el senado (después del año 2000).

Este contrato solemne excluye a las personas homosexuales ya que plantea que dicho contrato es firmado por un hombre y una mujer, por tanto los matrimonios entre personas del mismo sexo no son admitidos; pero, ¿a que se debe esto? Eso aún no lo comprendo, pero creo que una razón es que esta ley es tan antigua que no tomaba en cuanta a los homosexuales porque en aquella época no estaban “en boga” ni tampoco se daban a conocer estos tipos de relaciones. Pero si tomamos en cuanta que el matrimonio es una representación simbólica que busca formalizar y legalizar el amor que existe entre 2 personas no se concibe que este contrato solo pueda ser realizado entre un hombre y una mujer. Por otra parte creo que no toma en cuenta a los homosexuales porque según el código civil el matrimonio tiene el fin de procrear, entonces se podría decir que es consecuente con sus dichos anteriores ya que 2 mujeres o 2 hombres obviamente, por razones biológicas no pueden procrear. No quiero justificar los tremendos errores que comete el código civil respecto al matrimonio, pero debo decir que al analizarlo en profundidad destaco su perseverancia.

Por otra parte, el punto C de esta discusión se contradice total y absolutamente, ya que dice: “por el cual se unen actual e indisolublemente y por toda la vida” lo cual no es cierto ya que actualmente contamos con la ley de divorcio, lo que significa que el matrimonio de cierta forma se puede “disolver”.

Me pregunto si ¿alguna vez las personas que aprobaron la ley de matrimonio civil pensaron el daño que le hacen a los matrimonio que por cualquier razón no perduran toda la vida? Yo creo que no, además concuerdo con la idea de que la mayoría de las parejas contrae matrimonio con la ilusión de que este será como un cuento de hadas, donde todos serán felices para siempre, y pienso que esto se debe a las historias que desde niños nos contaban donde nos “pintaban” que la mayor felicidad se obtiene al casarse. Como ustedes lo decían, la realidad no es así, el número de “fracasos” matrimoniales es cada día mayor, y el número de matrimonios civiles ha disminuido considerablemente.

Creo que el mas conflictivo de los puntos es el que alude a la finalidad del matrimonio civil: “Con el fin de vivir juntos, de procrear y auxiliarse mutuamente”, realmente opino que este punto se debería suprimir del actual código civil sobre el matrimonio, ya que esta de más recalcar que el propósito del matrimonio, además cada pareja hipotéticamente debería tener claro el por qué se casa.

Al desglosar este punto, se pueden visualizar tres aristas problemáticas: vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente. El primer punto me hizo acordar a una clase donde justamente estábamos debatiendo sobre el matrimonio, es ahí donde el profesor Claudio de la Fuente nos contó una historia de una pareja que él atendía, este relato trataba sobre un matrimonio que decidió vivir en casas separadas, al principio encontré que esta dinámica de pareja era por decir lo menos “extraña”, pero mientras transcurría el relato comprendí que esta dinámica correspondía a un feed-back negativo, y que además no es necesario vivir juntos para que el matrimonio funcione.

El tema de la procreación es simplemente una decisión que la pareja debe tomar, pero de cierta forma la actual ley de matrimonio civil obliga a las dos personas a tener hijos, y como ustedes lo dijeron ¿qué pasa con las parejas que son infértiles?, ellos quedan de alguna manera, excluidos en el código. Concuerdo con ustedes cuando dicen que aquel elemento es uno de los que genera más confusión y dolor en las parejas que deciden casarse, por ello también debería eliminarse del actual código civil.

Por último creo que plasmar por escrito que un matrimonio “debe” auxiliarse mutuamente no va al caso, el matrimonio conlleva implícitamente el hecho de protegerse, no creo que alguna pareja se case con el fin causar un daño mutuo.

Es de suma urgencia cambiar y mejorar la actual ley de matrimonio civil para que así sea más inclusiva e imparcial.

Jusseth Daza dijo...

Me adhiero a todo lo expuesto en cuanto, los puntos tocados son analizables y criticables desde la manera intencion de universalidad, hasta a las palabras recurridas..sin embargo, me parece que deberíamos apelar a algo mas macro aun, que las palabras ha cambiar, como se propone en este artículo..sin afan de amarillar, creo que si bien "el lenguaje crea"..la importancia que brindemos a este, debe ir acompañado de rígidez..me parece que cambiar una palabra, no lograría realmente el cambio que esperamos en cuanto a esta definicion de matrimonio, aunque bueno..por algo se empieza.

saludos profesor!

Karen dijo...

Mi comentario sólo se remitirá desde la letra B en adelante del articulo propuesto, puesto que son éstos a mi parecer, los que generan mayor discrepancia.

Refiriéndome a lo anterior, considero que la letra B de la definición de matrimonio está estrechamente ligada al punto D, pues bien antes de realizar cualquier cuestionamiento a la ley debemos observar el contexto en el cual ésta fue realizada, ya que en dicha época (1884) y aún cuando a tenido ciertas modificaciones (2004) esta ley conserva el sentido de la ley original, la cual se hizo muy cercana a las normas que rigen a la Iglesia Católica, en la cual dentro de los mandamientos de Dios se indica que un hombre y una mujer se unen en matrimonio con la finalidad de procrear y dicho vinculo es indisoluble y para toda la vida, bajo este precepto es difícil considerar matrimonio entre personas de ambos sexos, pues bien, considerando como dice el texto (mi comentario) la época en la que vivimos éstos términos pueden parecer bastante anticuados por cuanto podemos considerar que en la actualidad muchas parejas procrean sin estar casadas e incluso sin siquiera tener algún lazo afectivo, así mismo, también podemos observar que muchas personas no les es necesario vivir en un mismo techo para llevar a cabo dichos actos, sean estos el de procrear sin importar la situación por la cual no viva bajo un mismo techo con su pareja ya que hay matrimonios que por motivos laborales no pueden vivir juntos en gran parte de su tiempo, como también existen parejas de un mismo sexo que se profesan afecto.

Ahora analizando estrictamente el punto C es meramente una formalidad el que se indique que el matrimonio es un contrato indisoluble debido a que existe una contradicción con la ley que permite tanto que las parejas puedan separarse e incluso anular el vínculo, puesto desde ésta perspectiva quizás este punto debiese ser eliminado en su totalidad de la ley.
Pero creo que principalmente el punto que genera mayor polémica es el que está referido a que el matrimonio es para personas de sexos diferentes y este punto es particularmente complicado debido a que si dos personas de un mismo sexo se profesan cariño en forma publica, esto choca con la ley de moral y buenas costumbres la cual también es una ley muy antigua, creo que para modificar estas leyes primero debiese haber un cambio en la forma de pensar de la sociedad en general y en este momento considero que no están dadas las circunstancias para que esto se produzca debido a la fuerte resistencia que genera en la conciencia de muchos de los ciudadanos de nuestro país que ejercen las diferentes religiones las cuales no ven con buenos ojos esta situación.


Karen Rojas Tapia.
Familia: aspectos psico-socio jurídicos.

Anónimo dijo...

Que interesante que estudiantes de psicología se interesen en temas semánticos respecto a la definición de matrimonio que dispone el artículo 102 del Código Civil.
No es menor que nuestra legislación, o mejor dicho, que todo nuestro ordenamiento jurídico deje disconforme a gran parte de nuestra sociedad.
Hace un tiempo leí un libro q se titulaba “Derecho Civil y persona humana” de Hernán Corral, que abordaba temas bastante interesentes y que hoy en día causan discusiones tanto a nivel psicológico, científico y, más aun, en gran parte de nuestros juristas. Justamente se trataba de la desigualdad que la sociedad otorgaba a la minoría sexual (homosexuales y transexuales). Lo cual no deja indiferente a nadie.
Hay q partir señalando que para entender el porqué de la definición de matrimonio hay que entender que el Código Civil que la señala es del año 1857, por tanto, el contexto histórico que imperaba en antaño es distinto al de nuestros días. En aquel tiempo las desigualdades era pan de cada día, la homosexualidad ha existido desde siempre, pero en penumbras.
Si bien es cierto que nuestro ordenamiento jurídico debe adaptarse a la realidad imperante, tenemos que ser cuidadosos, ya que debemos respetar principios generales que no deben ser vulnerados por mero capricho, ya que bien podríamos estar cumpliendo con una igualdad de un grupo, y siendo desiguales con la gran mayoría.
El tema no es porqué el homosexual no puede casarse, sino de cómo debe ser regulado. Estamos claro que si no regulamos jurídicamente al homosexual lo estaríamos apartando de la sociedad y, desde ese punto de vista ya habría desigualdad.
La institución del matrimonio está rodeado de una serie de principios que tienen varias décadas, las cuales dejan muy claro que el matrimonio debe cumplir fines reconocidos por toda la sociedad, de los cuales nuestros padres y abuelos se han servido durante años.
La homosexualidad es una opción, es la libertad que nuestra propia Constitución reconoce como garantía constitucional, somos libres de elegir nuestra opción sexual como mejor nos parezca. Ahora, ¿Cómo regulamos el matrimonio homosexual? ¿Dónde encasillamos al homosexual? Es hombre, pero le gustan las personas del mismo sexo, es mujer pero le gustan las mujeres. Vive su vida como hombre o mujer, según sea el caso, reconoce que es hombre, se desarrolla como hombre, se viste como hombre, pero mantiene relaciones sexuales con personas del mismo sexo.
Desde que se produce la concepción (unión del gameto femenino con el masculino) comienza la vida, desde ese momento nuestra sexualidad está definida, nacemos al mundo con derechos y deberes, somos sujetos de derechos, somos un centro de imputación de normas del cual debemos regirnos, por el solo hecho de ser tales.
Sabemos que de alguna forma el entorno social afecta y determina de cierta manera nuestra sexualidad, nos acerca más a nuestra realidad ontológica.
El artículo 102 del Código Civil es claro cuando, en una de sus partes, dice “procrear”, entonces, ¿como lo hará el homosexual para cumplir con esta condición? Me dirán entonces que los infértiles tampoco cumplirían con esta condición. Si, efectivamente no la cumplen, pero eso va más allá de sus propios deseos, recordemos que la homosexualidad es una opción.
¿Quién asegura, que si se acepta la adopción homosexual, que se otorgará un entorno adecuado al menor? Me dirán entonces, ¿Quién asegura que una pareja heterosexual dará esa condición? Lo cierto es que todos sabemos que el entorno social es un elemento fundamental para determinar una sexualidad, acompañado, obviamente, de su cromosoma. ¿No se estaría manipulando una determinada conducta en aquel ambiente donde el menor ya viene, desde la concepción, con su sexualidad definida? De esa manera se estaría interviniendo en la propia naturaleza del menor.
En suma, si queremos, como dice el artículo, ser una sociedad con un pleno desarrollo y ser, además, una sociedad pluralista y tolerante, debemos dejar claro que es necesario regular efectivamente a las minorías (homosexuales), pero teniendo en cuenta que debemos ser realistas, el homosexual tiene y debe ser regularizado y protegido por nuestro ordenamiento jurídico, pero salvaguardando principios que toda una sociedad comparte, y dejando claro que lo que se hace no es discriminar al homosexual, sino que ser coherente con el Derecho, nuestra realidad jurídica exige que si el homosexual quiere ser regularizado por el ordenamiento jurídico debe encajar con las exigencias que configura éste, al igual que las exigencias que impone a una sociedad anónima para poder constituirse como tal, como a las personas que deben tener 18 años para ser considerados completamente capaces, en fin.
Ahora, en cuanto a la definición de matrimonio, no hay que ver necesariamente una desigualdad cuando el artículo 102 del Código Civil habla de “hombre y mujer” ya que estaría dejando claro que la mujer es considerada dentro de nuestra sociedad, y no solo allí, sino que, dentro de la vida del Derecho. El desaparecido Código Alemán Democrático señala respecto a la palabra “cónyuges” desconociendo la importancia y la calidad que la mujer tiene dentro de una sociedad. Es por ello que digo que siempre existirán inconformistas, no se le puede dar el gusto a todo el mundo, el Derecho hace lo que debe, pero también lo que puede.
Respecto a lo que señala, en una de sus partes, “para toda la vida”, esto no hay que tomarlo de forma tan terrible, estamos claros, como decía el artículo, que la posibilidad de separación siempre está latente. La disposición del Código Civil sólo se refiere al ideal que debe perseguir el matrimonio.
De esta manera, esto no sería una contradicción del Código, para los piensan que si lo es, cuando existe una ley de matrimonio civil que regula la nulidad del matrimonio y la posibilidad de divorcio. La ley solo habla de un ideal del matrimonio, pero está conciente que nuestra realidad lo “obliga” a regular el caso de que las personas no quieran seguir con el matrimonio, de esa manera el Derecho es tolerante.
Ahora, en cuanto al de “vivir juntos” también es una ideal. También sabemos que la realidad, en el matrimonio, viene dada por la vida agitada de los cónyuges, ya que muchos de ellos trabajan, y además deben viajar mucho y ello, de cierta manera, impediría que pasaran todo el tiempo juntos. Pero todos sabemos que si contraemos matrimonio es para vivir juntos, no en lugares separados. Que debe haber un “ánimo” de parte de ambos de pasar tiempo juntos en un mismo espacio físico, y eso el Derecho lo recalca en el Código Civil, ya que de nada serviría casarse para vivir separados o no?

Solange Pérez
Estudiante de Derecho, 2° año
Universidad Central de Chile